30 dic

No sé dónde estoy. He perdido la capacidad de ubicarme a mí misma en toda esta mierda. Sé que es lunes, que estamos por finalizar el año. Que prácticamente malgasté mi penúltimo día del año idiotizándome frente a la tv porque es lo único que necesito, idiotizarme, porque no puedo mantenerme alerta ni quiero hacerlo, porque mi mente no está aquí, y si vuelve es solo para hacerme daño.
No sé cuánto tarden en hacer efecto las pastillas, solo quiero dormir.
Si hubiera gente en realidad presente, no me importaría. O sea, hay gente que sí está preocupándose de mí, pero están a miles de kms. y no es su culpa no estar,son las putas circunstancias. La gente que sí me tiene cerca no está, simplemente no está. Mi existencia es un plato vacío sin lavar en la cocina. Nadie lo ve, nadie lo ordena, nadie lo coloca en su lugar, nadie pregunta por qué ahora está roto.
Desearía tener el valor de tomar más pastillas pero no tengo suficientes y si voy a hacer algo, tengo que hacerlo bien, aunque suena irónico tomarme cinco solo para dormir y pretender que eso es hacer algo bien. Soy una pendeja con todas sus letras.
No sé si merezco estar aquí.
Los cortes en el brazo tiran de mí, como exigiendo volver a abrirse, como si quisieran expulsar lo malo que siento. No quiero cortarme más, no quiero tomar más pastillas, no quiero estar así, no quiero ser de esta manera pero ni a mi propia mitad le importa qué va a pasar conmigo.
No sé por qué tiene que tocarme esta mierda a mí.

Comentarios

Entradas populares