28 de diciembre de 2014
No tenía intenciones de comenzar mal el día, pero los anteriores habían sido tan basura que no pude hacer nada para remediarlo por completo, así que el ambiente era tosco y molesto en toda la casa. Casi no dije nada en todo el día. Me hace recordar que hubo un tiempo años atrás en el que me acostumbré a guardar silencio. A veces, tengo que reconocer, me da miedo callarme y no ser capaz de hablar más.
Ayer recibí una paliza emocional por parte de mi madre y destrozó la paciencia que me quedaba. No es justo que solo algunas personas puedan hacer rabietas y el resto nos sentemos a mirar o recojamos lo que queda. Yo recogí lo que pude, me encerré, descargué mi ira en silencio y tomé dinero para salir al hospital. Allí limpiaron mis heridas, remojaron mi piel abierta en alcohol, me vendaron, me pusieron una vacuna para evitar infecciones y me dediqué a llorar, sola.
Hoy he impreso varios papers para ponerme a estudiar aunque no me puedo concentrar bien. He pensado mucho en volver a cortarme. Es difícil. Es todo difícil.
Comentarios
Publicar un comentario