casi por terminar el semestre...
Quedan dos semanas y media para que pueda decirle adiós al último semestre lectivo de la universidad. Dos semanas y media en las que probablemente no dormiré ni estaré feliz, pero que apenas finalicen me devolverán la esperanza. Después de esto, bienvenidas las últimas vacaciones de mi vida de estudiante, bienvenida práctica final y bienvenido trabajo de título. Bienvenido trabajo; porque eso ya está visto. Es demasiado, a veces pienso. Es lo que quiero, en realidad.
Anoche no dormí, voluntariamente. El insomnio por suerte ya no forma parte de mi diario vivir, porque estoy tan cansada que sería prácticamente imposible que no me durmiese en cualquier sitio de no poder dormir. Pero sí puedo. Anoche fue la excepción. Me embarqué en el mundo que alguna vez critiqué, el mundillo de la investigación, de la lingüística que tanto me atormentó los primeros años de universidad en los que pateaba los ramos con notas 5. Hasta que terminé un ramo con nota sobresaliente y me contrataron como asistente de proyecto. Desde entonces no puedo dormir tranquila sabiendo que se me acumula el trabajo. Pero he aprendido un montón, en cambio. Cosas que no sé si voy a ocupar alguna vez; un poco de disciplina no le viene mal a nadie igual. Y el 13 iré a un congreso a presentar mi ponencia, el avance de mi investigación. El aporte modesto de una criatura poco familiarizada con la metodología, pero aporte al fin y al cabo. Y estoy nerviosa. Más tranquila que la semana pasada que fue un torbellino de estrés, pero sigo nerviosa.
La semana pasada me la pasé lloriqueando, sufriendo y demasiado agotada como para pensar en lo que de verdad debía pensar. Grité a quien no debía, lloré en la calle, admití delante del equipo del proyecto que estaba demasiado cansada y demasiado nerviosa y que apenas podía sostenerme en pie, y luego me maldije por ser tan débil. Pero en realidad no sé si soy débil. Solo tengo en mente que manejo muy mal mis emociones y generalmente solo termino jodiéndome solo a mí, no al resto. La semana pasada estuve en el borde otra vez y me corté el brazo. Creo que se ha infectado; me duele bastante y los cortes están hinchados. No tendré remedio; tendré que ir abrigada al congreso. Qué vergüenza siento cada vez que tengo que andar por ahí trayendo estas basuras. Pienso que deben tildarme de lo que sea, cualquier cosa menos la verdad. Pienso que deben creer que solo llamo la atención, como tantas veces me hizo ver gente en la que confiaba. Pienso que es un maldito vicio, que jamás me desharé de él. Que algún día se me irá la mano y necesitaré puntos o tal vez algo más.
Estoy cansada. Hoy tomé una Redbull para despertar mientras trabajaba desde temprano en la oficina.
Debería dormir pero las pruebas y el trabajo, como siempre, están acumulados.
Llevo cerca de 36 horas sin dormir... quiero que este semestre acabe ya.
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