A propósito de días absurdamente extraños.

Fui al médico por la mañana y no me sacaron la muela del juicio. 
En vez de eso, me dieron una explicación vaga sobre la máquina de rayos x que estaba averiada, por lo que Tendré que esperar hasta después del 18 de septiembre para deshacerme de ella. 
después de comer, ver una película y pintarme las uñas de color rosa Barbie con mi mamá, me tumbé a dormir por una hora. Jamás nos hemos llevado y es extraño. Jamás me va a gustar el rosa, de todos modos. 
Pensé en estudiar pero hasta el momento no llevo casi nada y la prueba es en una semana. He faltado mucho a clases y parece que tendré problemas con la asistencia. Llamé al servicio médico de la universidad y me han dicho que debo ir a pedir horas allá mismo, no las dan por teléfono. Mañana iré. 
Tengo -todavía- una presión constante sobre mi pecho. Algunas personas refieren las crisis de angustia como esto, pero dudo mucho que duren días seguidos. Estoy cansada. Respirar cuesta un montón y ojalá pudiese dormir más. 
También me ha salido una alergia ridícula y sin causa como la de hace unas semanas. 
He estado hablando con un chico que -al parecer- padece algunas rarezas como las mías. No sé ni su nombre ni él el mío. Qué más da, no hablamos de eso. No importa en realidad. 
He comenzado a sentirme absurdamente preocupada por mi peso otra vez y estoy ganándole al impulso de prohibirme comer. 
Y esto es el resultado de días de otros aparentemente ridículos impulsos en busca de escape. 


A veces no doy abasto con estas cosas. Solo quisiera guardarme en mi cama y dormir, dormir para siempre. O al menos hasta que regresen las ganas. 


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