Correr y correr y correr y correr

Podría comenzar contando una historia distinta pero no es esa la intención del blog (al menos de este). 
Me siento mal. 
Llevo días, tal vez un par de meses sintiéndome así. 
Y un profesor de la universidad que padeció una depresión severa recordó que esta es la fecha límite para la gente con depresión endógena. El comienzo de la primavera.

Más allá de googlear el término es posible que sea más efectivo sentirse como las pelotas para saber que algo anda realmente mal. 
Estoy nerviosa y no tengo motivos. Llevo un semestre pasando a duras penas los periodos de evaluación y pese a que no me ha ido mal, estoy a punto de colapsar como si fuera la peor estudiante del universo. 

Describir cómo me siento no está funcionando. 

Las personas han vuelto a molestarme en demasía. Y ya no sé si llamar a eso ser simplemente poco sociable, asocial, etc. o pararme en el extremo y decir que no soporto a las personas en realidad. No soporto a las personas que quieren relacionarse conmigo. No deberían cruzar los muros. No deberían persistir en acompañar a alguien que está más cómodo sin alguien al lado. 

¿Qué será? 

Los loqueros saben (o creen saber) qué es, pero me niego a encasillarme. Nada que proviene de ahí ha dado resultado. 
Y he tratado y he logrado "salir", pero por alguna razón siempre, siempre vuelvo a entrar. 

El punto tal vez es el querer salir... y ahora quiero salir, por eso estoy alarmada. 
Literalmente alarmada. A punto de salir corriendo. 


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