Tercer ataque nocturno de colon.
Quién creería que no contactarse con el mundo de afuera desencadena ataques como éste. Donde el nerviosismo tiene que ver con no saber qué decir tras la pantalla del messenger a la persona que no sabes cómo amas si no ves. Ser ciego en estos días suele ser mal mirado; si no estás para ver, eres nadie.
Confieso que no tengo amigos íntimos y que hace meses no recibo mensajes ni correos de alguien, que no sea de la universidad y exclusivamente por temas de la universidad. Hace un tiempo corro tras la conexión de un ex compañero y entre maquetas y ploteos apenas me hace caso. Confieso también que hace dos días, cuando comenzó la manifestación física del estrés, tuve un arranque de ira espantoso que me dejó tirada llorando de frustración por no poder domar mi carácter. Es una confesión que me duele. Yo quiero ser fuerte.
¿A quién más le emociona aún mirar el correo por ver si alguien te escribió algo bonito, como en los primeros días de crearte la cuenta? A veces consigo mirar a través del tiempo, la niña que fui sigue esperando tras el monitor que algo más le suceda sólo a ella.
No me gusta hacer esto, creo que pido atención que no quiero. Cuando la tengo, cuando alguien me pregunta algo, cuando eso en verdad llega a suceder en este mundo pequeño que tengo, vienen los ataques. No sé qué decir delante de la gente, ni siquiera en la ventana inerte del messenger. Y en vivo no actúo mucho mejor.
Sublime fobia social. Si no fuera por los ataques, adoraría ser así.
Confieso que no tengo amigos íntimos y que hace meses no recibo mensajes ni correos de alguien, que no sea de la universidad y exclusivamente por temas de la universidad. Hace un tiempo corro tras la conexión de un ex compañero y entre maquetas y ploteos apenas me hace caso. Confieso también que hace dos días, cuando comenzó la manifestación física del estrés, tuve un arranque de ira espantoso que me dejó tirada llorando de frustración por no poder domar mi carácter. Es una confesión que me duele. Yo quiero ser fuerte.
¿A quién más le emociona aún mirar el correo por ver si alguien te escribió algo bonito, como en los primeros días de crearte la cuenta? A veces consigo mirar a través del tiempo, la niña que fui sigue esperando tras el monitor que algo más le suceda sólo a ella.
No me gusta hacer esto, creo que pido atención que no quiero. Cuando la tengo, cuando alguien me pregunta algo, cuando eso en verdad llega a suceder en este mundo pequeño que tengo, vienen los ataques. No sé qué decir delante de la gente, ni siquiera en la ventana inerte del messenger. Y en vivo no actúo mucho mejor.
Sublime fobia social. Si no fuera por los ataques, adoraría ser así.
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