Correo no enviado, número 1.
Es muy probable que ni siquiera te detengas a leer y hayas borrado el mensaje antes de caer en ese error...
Hola, debiera comenzar. Aunque a estas alturas esa palabra sería lo único que desearía poder decir de verdad, y estaría bien así, con un Hola por respuesta.
¿Has estado bien? Es eso lo que estoy esperando. Ciegamente he pensado que debieses sentirte mal, sola, triste. Tal vez solo yo siga ese patrón. Si estás bien, bajo ningún punto lo lamentaré.
No podía dejar de escribirte. (Ni de pensarte, ni de tratar de olvidarte.)
Es este el momento en que debiera echar un pie atrás y esconderme... de todos modos no estoy segura de querer enviar esto.
Nunca tuve algo bueno qué contar, hoy no es la excepción. He leído mucho, pero mayoritariamente solo el recuerdo de lo que se nos esfumó me persigue en cada palabra que leo, en cada imagen que veo, en cada sitio al que voy. Han sido meses muy duros.
He llorado, y he perdonado por completo. A ratos pienso que nunca hubo nada que perdonar... que esa es una palabra tan grande y tan misericordiosa que no merezco siquiera el honor de accionar conforme a ella... pero algo como eso es lo que siento. No he olvidado los porqués de esta situación, pero no quisiera vivir en torno a los mismos errores. Hoy son pasado.
¿Habrás llorado por mí? (Es una pregunta tan egoísta, lo siento.)
Esperaba que en algún rincón de ti me pudiera encontrar, y hallara la respuesta. No comprendo por qué no consigo superarlo.
Qué tontería, debes cansarte de mí por estas cosas... es uno de mis peores errores no saber qué hacer en un momento así. La decisión solo se me da motivada por causales vergonzosas.
¿En qué momento me habré enganchado tanto de ti como para terminar haciendo esto?
Hola, debiera comenzar. Aunque a estas alturas esa palabra sería lo único que desearía poder decir de verdad, y estaría bien así, con un Hola por respuesta.
¿Has estado bien? Es eso lo que estoy esperando. Ciegamente he pensado que debieses sentirte mal, sola, triste. Tal vez solo yo siga ese patrón. Si estás bien, bajo ningún punto lo lamentaré.
No podía dejar de escribirte. (Ni de pensarte, ni de tratar de olvidarte.)
Es este el momento en que debiera echar un pie atrás y esconderme... de todos modos no estoy segura de querer enviar esto.
Nunca tuve algo bueno qué contar, hoy no es la excepción. He leído mucho, pero mayoritariamente solo el recuerdo de lo que se nos esfumó me persigue en cada palabra que leo, en cada imagen que veo, en cada sitio al que voy. Han sido meses muy duros.
He llorado, y he perdonado por completo. A ratos pienso que nunca hubo nada que perdonar... que esa es una palabra tan grande y tan misericordiosa que no merezco siquiera el honor de accionar conforme a ella... pero algo como eso es lo que siento. No he olvidado los porqués de esta situación, pero no quisiera vivir en torno a los mismos errores. Hoy son pasado.
¿Habrás llorado por mí? (Es una pregunta tan egoísta, lo siento.)
Esperaba que en algún rincón de ti me pudiera encontrar, y hallara la respuesta. No comprendo por qué no consigo superarlo.
Qué tontería, debes cansarte de mí por estas cosas... es uno de mis peores errores no saber qué hacer en un momento así. La decisión solo se me da motivada por causales vergonzosas.
¿En qué momento me habré enganchado tanto de ti como para terminar haciendo esto?
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