No sé.

No sé si me acuerdo de ti o si recuerdo un cúmulo de asuntos relacionados contigo. ¿Hay alguna diferencia? Tal vez, -he pensado mucho en esto- tal vez te quise, o tal vez me obsesioné con quererte del mejor modo, y por eso las cosas están como están.

Hace tres años comencé a conocerte, me sorprende que haya pasado tanto tiempo desde ese entonces, donde el misterio por conocer más de ti fue la peor parte. La cáscara del misterio, un misterio inexistente.

Como la Esfinge sin secreto que eras, fue un descuido pésimo de mi parte comenzar a entablar una relación de lo que fuera contigo; no ibas a dejarme saberlo todo, porque no había nada qué saber sobre ti. Es más: todo lo que supe luego fueron mentiras. ¿Te dejaría feliz el saber que ya lo sé?

Es inútil memorizarte, por eso he decidido que con esto debo empezar a olvidarte. Guardo tu rostro como si te estuviera viendo; será difícil pero no tiene porqué volverse imposible. ¿Para qué olvidar, cuando puedo recordar lo bueno?

Precisamente ese es el problema. Hoy no encuentro nada bueno que ate tu recuerdo a mí.

Como he hecho con personas que realmente quiero olvidar, y hoy no recuerdo sus rostros, haré lo mismo contigo... es que no puedo seguir esperando. Dije muchas cosas, que hasta hoy y quizá hasta siempre mantendré. Tal vez te amo demasiado, y no encuentro maneras de dejarte ir, pero tú ya te has ido, ¿qué sentido tiene?

...¿qué sentido tiene seguir pegada con tu existencia vacía, que no guarda nada?

Era divertido de principio, jugar a que eras inmortal, y yo era un peón en el tablero, aspirando siempre a más, a ser digna. ¿Por qué tuve que caer tan bajo?... Caí bajo, ahora me doy cuenta, de todas las maneras que un ser humano es capaz.

Ya que no hay secreto, el interés debiera dispersarse.

Hoy más que nunca estoy dispersa de ti...

Comentarios

Entradas populares