¿Qué está mal conmigo?
Solía pensar que mis estructuras no cedían, hasta que las destruí por considerarlas ilusas. Dejé que el tiempo hiciera de mí cuanto quisiera, que los cuervos me arrebataran los ojos aun sin estar muerta. Convertí mis ideales en cartas para nadie que nunca llegaron a ningún lugar, y poco a poco desaparecí.
Estaba bien, todavía podía llevar las culpas en alguna parte ocultas. No se borraron, las traje siempre conmigo.
Ahora no sé qué hacer con ellas, han vuelto para quedarse, para que las aprenda a perdonar.
Pero no. No puedo perdonarme.
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