Así no más.

A veces tengo miedo de pensar, por eso no lo hago. Temo volverme tan pesimista... que mis manos se queden sin fuerza siquiera para aceptar ayuda. A veces, sólo quisiera retroceder y ser una niña, aprender a crecer. 
Pero sólo quisiera, la verdad es que soy tan dura y tan fuerte que casi nada me conmueve. 
Las personas han sobrevalorado lo que yo les dije que era, y ahora me doy cuenta que podría haberles advertido del daño que podía hacerles, pero entonces yo no lo sabía.
Puedo decir que la vida me enseñó a ser egoísta, celosa y rencorosa. Desconfiada, arisca, huraña. 
Un demonio. 
Y sé que a todos les ha molestado en alguna oportunidad eso que soy, eso que se escondía en palabras amorosas y con resentimiento entre líneas. 
Pero... simplemente, no puedo seguir escondiéndolo. 

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