Tengo un poco de miedo. No por lo que voy a escribir, sino por lo que me pasa. En un par de horas iré al psicólogo a verificar que sea una normalidad de mi estado y a que me den otra cosa para calmar las convulsiones.
Anoche no me pude quedar dormida. He dormido un par de horas nada más, aunque quisiera dormir, no puedo acostarme. Me pasé la noche dando vueltas en la cama, golpeaba el colchón y apretaba mis dientes, estaba incómoda y cansada, pero no podía dormir por mucho sueño que tuviera. Como a las 3 tuve que levantarme y hacer algún ruido que indicara a alguien que estaba mareada y no podía hablar.
Después de vaciar mi estómago unas tres veces y de que mi madre optara por una decadente charla sobre lo que ella había hecho mal para que yo estuviese enferma, dejé que se me pasara un poco el agitamiento sin escucharla y se fue molesta apagándome la luz y dejando la puerta abierta. 
No dormí hasta que salió el sol. 
Estoy en pie ahora, mi estómago suena igual que anoche y a veces a mis manos les da por sacudirse. Sí, tengo bastante miedo, no poco. 
Las personas no ven lo que hay detrás de las máscaras. 

Comentarios

Entradas populares