Perdí el rumbo por esta vez. No sólo me recetan más pastillas sino que acorde a mi silencio, los demás empiezan a decir lo que se guardaron antes. Preferiría, y estoy diciendo la verdad, que no les bajara nunca el arrepentimiento y que no me dijeran lo que pensaron antes de mí, total yo ya lo sabía o podía suponerlo, no necesitaba lujo de detalles. De alguna forma estoy más callada y soy un poco más sumisa ante la palabrería del resto. Pero siguen dándome los ataques de ira y no evito los malos entendidos por esa razón... qué mal es tener un alma indomable, un carácter que domina los sentimientos a veces y no me deja decir lo que siento desde adentro, sino que al revés. Sí, soy sensible y lo seré hasta el día en que muera por tanta sensibilidad extrema.
Mis palabras reiteradamente se las lleva mi no-pensamiento...

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