Me da repulsión referirme al tema de anoche. Debo olvidar esos rostros en la oscuridad, esas frases mal hechas y el llanto ambiguo que colmó mis ojos. Cada vez que sucede, recuerdo la voz de alguien llamándome un monstruo, y tiemblo ante el contacto que esa persona con delicadeza quiere volver a tomar conmigo. Pero yo no quiero, y aunque no quiera debo hacerlo; es por eso que mi vida es una contradicción, está por el revés. Me gustaría no guardar, destruir el pasado, que lo único que me causa es una amargura enorme que me come viva aún cuando trato de desaparecer. Es más difícil quedarme, aguantar. Yo no sé porqué viven los que nunca fueron deseados.

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