Mi cuarto.

Nunca he escrito nada sobre él, la verdad es que he tenido muchos cuartos durante mi vida. Éste es especial, pues quién sabe qué cosas dirían las paredes si hablaran. Tengo un dolor de cabeza muy molesto y se me acaba de tapar el oído izquierdo con un agudo ''pito''. Acabo de levantarme de ésa, mi siempre adorada y desordenada cama.

Mis latas siguen apilándose ahí; hubo un tiempo en que mi vicio por la Fanta Uva la comenzó, luego todos mis hermanos y mis padres cooperaron con latas de Budweiser que son las que más tengo. Al último, allí arribita de la torre, una Jumex Light de mango.

Apoyadas en ellas, están mis estuches llenos de lápices, incluidos los que me regalaron en 4to básico, muchos lápices de colores que no he visto hace tiempo.

Las estrellitas de Piñera que me regalaron en la feria siguen ahí, quietecitas, brillando casi. Y el reloj que no avanza, sólo suena. El tiempo que corre haciendo ruido, pero se sigue manteniendo allí.

La verdad es que hoy tengo mucho sueño, y expectativas de cosas que nunca antes hubiese imaginado. Quizás no he comido bien.

Este desorden...

Miro mi cama y se me deshace la espalda.

Comentarios

  1. La cama buena amiga de los cansados y abatidos, y de los que tienen sueño tb :D!

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