¿Qué tal?
La vida por estos rumbos se hace difícil sin comunicar. Quizás no hace falta conversar, hay algo más que se quebró. Sentí ganas de correr, de escapar, de escapar de mi. Sólo me di cuenta que viajaba encerrada, y por un momento deseé golpear mi cabeza contra el cristal, detener mi mundo con el magnetismo entre mi cuerpo y la violencia. Dicen que me vuelvo un poco más loca cada día si pienso. Pensar es lo que me ha mantenido aquí. He creído que pienso amigos, que pienso sentimientos. Sólo debo pensar que todo está bien. Que todo estará bien.

Comentarios

Entradas populares