Estoy súper bien. Y no lo digo en un tono sarcástico...

Ayer hice algo indebido, algo que me habían dicho que no hiciera. Tenía que hacerlo, la necesidad me estaba carcomiendo y no tenía nada para calmarme, estaba peor que hoy. Pero lo hice y al final del día pude redimirme, porque sí terminé obedeciendo. Las ansias habían bajado y pude dormir digamos que relativamente bien, al menos dormí.

Hoy en cambio, estaba hiperkinética y me miraban como la loca, entre todos era la más movediza y no dejaba de estrujarme las manos o mover los pies. Entonces lo vi. Lo vi entrar y salir varias veces de su consulta ocupado con el tráfico de pacientes de la mañana. Y de repente detuvo su paseo, y alzó la mano. Me calmé. Y sonreí, y fue como si supiera que estaba haciendo lo correcto ahora, como si le dijese con mi sonrisa: ''Hola, ¡mírame!, hoy estoy bien, gracias a ti.''

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