Vida del otro lado del sueño. Sobredosis de ciclobenzaprina.

Tengo la dicha de poder estar en mi casa todavía, en mi computador y aunque mi cabeza está a punto de partirse en dos, no me voy todavía. He buscado ayuda con pseudopsicólogos que han tratado de entender lo que está mal, atribuyendo la culpa a los demás cuando bien sé que varias cosas parten de esta persona-zombie sentada frente al monitor. Persona-zombie que recientemente ha dormido 27 horas seguidas con ayuda de pastillas y que no ha comido desde hace más de 30 horas porque ha estado encerrada en estas 4 paredes por casi 40 horas. Todo un récord. Al final no, no pude comer chocolate, algo se interpuso en mi camino y decidí que mejor era acostarme.
En resumen, todavía no sé qué voy a hacer.
Dejarme morir aquí encerrada parece tentador. Estoy acostumbrándome al clima, y ya no desespero por salir al baño o por comida. Todavía me queda una botella con agua que ocuparé para idiotizarme cuando me vaya a dormir. Es lo mejor que se me pudo haber ocurrido, dormir. Y para que nadie me moleste, qué mejor.
Debo reconocer que hay un par de problemas y es que sigo apretando la mandíbula cuando duermo, tengo la sensación de que mis dientes están soltándose por la fuerza ejercida. Aumentaremos la dosis a ver si funciona. (Se supone que me habían recetado esas pastillas para el bruxismo).
Echo una mirada a la ventana de messenger, Rodrigo ya ha desaparecido por suerte.
Estoy perdiendo de a poco la capacidad de pensar. De hilar una historia. De disfrutar un momento. Ayer perdí un día, me morí por un día. Y se sintió bien no estar, morir para volver. Aunque todavía no me convence el haber vuelto, nada se ha solucionado y es porque yo no estoy haciendo nada. ¿Y cómo se arreglará si me muero? Otros tendrían que hacerlo. Genial, menos pega para mi.
Oh, si, ya está la tonta hablando de matarse...pobrecita, quiere atención.
Me zumban los oídos.
Mi cabeza explotará si no me voy al país de los sueños. Que por cierto, igual es abrumador, puras pesadillas. Nada tiene su brillo...qué asco. Ni dormir me satisface en un cien por ciento.
A propósito, ahora me acordé. ¿Quién habrá sido esa que me ahorcaba en esa otra pesadilla? A ver si vuelvo a ver su cara ahora. La mataré si está viva. Nadie tiene el derecho de intentar matarme, ni en mis pesadillas. Bah.
¿Quién tendrá un inhibidor de la MAO? Mala suerte que algunas weás las vendan con receta.
Buenas noches. Buenas madrugadas.
03:08.



El test ahí parece como un justificativo a la sarta de cosas que escribo. Wow.

Comentarios

Entradas populares