«No hay otra enfermedad que cause más trauma psicológico, más conflictos entre padres e hijos, más inseguridad generacional, más sentimientos de inferioridad y sufrimiento mental que el acné».

Sulzberger y Zaldems.








Estoy tan cansada de ser yo...

Mi mamá insiste en que debería comenzar desde cero de nuevo, y yo ya no sé de dónde sacar esperanzas. La gente está tan acostumbrada a verme así, y no saben que el hecho de que sea así me duele tanto...

Hay días en que pareciera no importarme, pero todos los días trato de mantenerme firme y no mirarme sin resentimientos al espejo, no recordar que tuve un rostro saludable y de bordes finos me destroza, me hace sentir que la pesadilla nunca se acaba, nunca se acabará, nunca volveré a ser quien era. Y es la verdad, no hay plata, y no hay método que sirva a estas alturas.

Hace un tiempo encontré un par de fotos carné de esas que se toman en el colegio. 6to básico, miro la foto y recuerdo ese primer par de molestas espinillas que amenazaban mis mejillas sin compasión. Mi mamá me había recortado chasquilla para que no se vieran las demás. No, no era tan bonita, ya estaba el gen maligno arraigado en mi cuerpo y en mi mente, que era lo más peligroso. Al año siguiente lloraba casi todos los días porque no quería ir al colegio y que me vieran así. Tengo otra, de segundo medio, donde ni siquiera soy capaz de reconocerme. Me había cortado mucho el pelo, y comía de ansias así que pesaba casi 70.

No sé qué pensará la gente de mi. Muchos dicen que no importa (a ustedes no les tocó, qué les va a importar... qué les va a doler), las señoras en la calle hasta hace unos meses siguen teniendo esos arranques de compasión y sugieren medicinas alternativas que a su hijo o a su sobrino les sirvieron. ¿Cuándo entenderán que el acné del hombre es una cosa distinta a la de las mujeres? Deberían enseñar algunas cosas así en el colegio, a estas alturas me parece patético que piensen que un jabón o un jarabe de cuanta cosa extraña se les ocurra serviría para eliminar un problema que viene de mis entrañas... por eso me molesta esa gente que sugiere. Sé que no lo hacen con ''mala intención'', pero agradecería mucho más que no me miraran con lástima... que me ignoraran incluso sería mejor que tener que escuchar.

Le tengo terror a los niños. No es que me desagraden tanto realmente. Les tengo terror porque me miran así con sus ojos registradores y preguntan todo. La Cata... tenía como 6 años y la Fabiola tuvo que explicarle qué era lo que tenía yo, que estaba a punto de ponerme a llorar delante de ella.

Alguien siempre puede decirme... que lo interior es más importante. Que lo que piense la gente de mi, debe valerme. Que me quieren con todo lo que soy...

Yo no me quiero así. Me odio así. Nunca pude aceptarme, nunca lo voy a hacer. Hay muchas cosas que se me vienen a la mente si pienso en esto, hay mucho que nadie se imagina que yo pensaba... muchas miradas que no puedo olvidar, muchas palabras que en lugar de reconfortarme, me duelen. Quisiera que alguien por un momento se pusiera en mi lugar. Verdaderamente en mis huesos, en mi piel... quisiera que la gente que trata de consolarme sintiera esta máscara que no le pertenece a su ser, teniendo que llevarla a todos lados porque está metida ahí, como un castigo permanente, como un gorro de burro para que se burlen de él, para que se distinga de los demás por ser diferente. Que se desesperaran por mirarse en un espejo y hallar que han perdido la línea de su rostro, que las marcas están ahí e incluso recuerdan la rabia con la que las hicieron al tratar de sacar la maldición que significa tener acné. Que se miran las manos, tan blancas y tersas, suaves y frías... y que no pueden tocar su propia mejilla porque les duele, porque los aguijones por dentro se clavan, y están toda la noche sin poder apoyar la cara en la almohada porque el dolor se expande, como la piel pareciera expandirse en la barbilla y la tirantez se siente no superficialmente sino en la carne... quisiera que supieran que así es como duele, que es eso lo que hay que afrontar, fuera de las miradas...

Es un estilo de vida casi, hay que vivir con ello a cada momento, el 100% del tiempo, y mostrar una sonrisa. Hay quienes siempre han tenido un defecto que mostrar, y quisieran cambiarlo, pero así son, así siempre han sido. Cuando sabes que podrías haber sido diferente, que no eras así, la visión de ti mismo cambia, eres un extraño para ti.

Mi espalda y mi pecho van al mismo destino. No estoy tomando nada, la condición empeora cada día... y las cicatrices en mi cuerpo tienen un color violeta. Esta es mi maldición para toda la vida... quizás es el nacimiento de todos mis problemas. El origen de lo poco que hoy me siento.
He leído algo muy cierto. El dermatólogo no te cura la depresión ocasionada... ni el psicólogo te sana la piel.



Algún día quisiera poder llevar un vestido... verme muy bonita, muy blanca... sin nada que no sea mío... esto no es mío. Suelo imaginarme así, tratar de descifrar entonces mi rostro, porque sería tan distinta... no sería yo, ¡claro que no sería yo! Sería yo verdaderamente... no esta yo falsa que tiene que hacerse de ánimos, para poder seguir sin reprochar a la vida que algún día tuvo un rostro saludable y ganas de sonreír, eso que ya no tiene, eso que ahora son fotos antiguas, ningún recuerdo realmente.


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