Esos amigos que se lleva el tiempo. ¿Cuánto me dura un amigo?
Es posible que menos de lo que en realidad considero.
O más.
Hay veces en que no siento necesidad alguna de nadie, y en realidad ahora tampoco es necesidad. Es un extrañar algo melancólico, algo que se dice pero que a la vez no se entiende. Quizás antes echaba más de menos. Ahora que estoy distanciada de todos, todos, he aprendido a llevar mis cosas sola y sólo soltar un poco de vez en cuando a algún amigo perdido con el que coincido por internet. Es cruel y a veces poco sentimental esto de internet, pero estoy tan acostumbrada...que ya creo que no me cuesta transmitir emociones así, es posible notar en mis palabras mi estado de ánimo, incluso ahora. Pero siempre estarán las malinterpretaciones.
¿Hace cuánto que no veo a mis amigos de colegio?
El otro día que dos idiotas me preguntaron por Iván he recordado que no lo veo hace como un año. El tiempo pasa demasiado rápido, y me voy haciendo adulta a la misma velocidad. Nos vamos haciendo adultos. Aún la barrera se ve lejana, así que he de aprovechar mientras dure...pero siempre es algo diferente con mis amigos de colegio. Sinceramente, no considero tan amigas a las que deberían o en algún momento llamé amigas en ese tiempo. Iván es y siempre va a ser de esos amigos que se llevan, aún cuando nos conocimos muy tarde en la vida. O quizás, sí nos conocimos a tiempo, aún a tiempo, porque lo siento como si llevásemos más años al lado. Pero, ¿de qué me sirve si no puedo verlo? ¿De qué sirven los recuerdos?...
Ya no me gusta vivir en el pasado, ni vivir en el futuro. Si algo he aprendido de las clases de Amereida es que hay que vivir el presente, sin pre-ocuparse del pasado, ni del futuro, porque ya no fuimos, ni seremos aún. Sólo somos. Y aunque me cueste, he de admitir que he olvidado muchas cosas que en realidad, ya no me sirven. El olvido es algo que siempre se me dio muy fácil con las cosas que no me importaban...
Sin embargo, tengo planes. Aunque no haya que premeditar el futuro, tengo unas ilusiones todavía revoloteando en mi mente y no sé si las llegue a cumplir, pero a veces hay que reconocer que se siente bien tener esperanzas, por muy vanas que sean.
Pero quién sabe.
Mañana quizás haya botado todas estas palabras al olvido.
Hoy es un día que destino a un par de amigos en los que he pensado más que de costumbre.
Mi Iván, y mi Carlos, que aunque esté muy lejos, cada día lo amo más.
Es posible que menos de lo que en realidad considero.
O más.
Hay veces en que no siento necesidad alguna de nadie, y en realidad ahora tampoco es necesidad. Es un extrañar algo melancólico, algo que se dice pero que a la vez no se entiende. Quizás antes echaba más de menos. Ahora que estoy distanciada de todos, todos, he aprendido a llevar mis cosas sola y sólo soltar un poco de vez en cuando a algún amigo perdido con el que coincido por internet. Es cruel y a veces poco sentimental esto de internet, pero estoy tan acostumbrada...que ya creo que no me cuesta transmitir emociones así, es posible notar en mis palabras mi estado de ánimo, incluso ahora. Pero siempre estarán las malinterpretaciones.
¿Hace cuánto que no veo a mis amigos de colegio?
El otro día que dos idiotas me preguntaron por Iván he recordado que no lo veo hace como un año. El tiempo pasa demasiado rápido, y me voy haciendo adulta a la misma velocidad. Nos vamos haciendo adultos. Aún la barrera se ve lejana, así que he de aprovechar mientras dure...pero siempre es algo diferente con mis amigos de colegio. Sinceramente, no considero tan amigas a las que deberían o en algún momento llamé amigas en ese tiempo. Iván es y siempre va a ser de esos amigos que se llevan, aún cuando nos conocimos muy tarde en la vida. O quizás, sí nos conocimos a tiempo, aún a tiempo, porque lo siento como si llevásemos más años al lado. Pero, ¿de qué me sirve si no puedo verlo? ¿De qué sirven los recuerdos?...
Ya no me gusta vivir en el pasado, ni vivir en el futuro. Si algo he aprendido de las clases de Amereida es que hay que vivir el presente, sin pre-ocuparse del pasado, ni del futuro, porque ya no fuimos, ni seremos aún. Sólo somos. Y aunque me cueste, he de admitir que he olvidado muchas cosas que en realidad, ya no me sirven. El olvido es algo que siempre se me dio muy fácil con las cosas que no me importaban...
Sin embargo, tengo planes. Aunque no haya que premeditar el futuro, tengo unas ilusiones todavía revoloteando en mi mente y no sé si las llegue a cumplir, pero a veces hay que reconocer que se siente bien tener esperanzas, por muy vanas que sean.
Pero quién sabe.
Mañana quizás haya botado todas estas palabras al olvido.
Hoy es un día que destino a un par de amigos en los que he pensado más que de costumbre.
Mi Iván, y mi Carlos, que aunque esté muy lejos, cada día lo amo más.
Comentarios
Publicar un comentario