Veneno y sanación.
Han llegado letras hermosas a mí estos días, pasajes y citas que hacen vibrar lo que tengo de sensibilidad, después de haber cambiado los pedazos que quedaban de mí por una armadura otra vez. Vuelvo una y mil veces a desear tiempos que nunca existieron. Esta es una historia que partió dentro de mi propia historia; todos son personajes a los que jamás creí una actuación.
He vuelto a ser aquella que siempre quiero ser, en todo momento. Separando sentimiento y mente. Nadie puede hacerme nada ahora, nadie me hará nada jamás. Yo así lo he decidido.
Estamos en la misma línea tú y yo sólo para no salir lastimados de alguna forma. Yo me comporto como si no me importara, tú eres la siempre inocente víctima, dos lobos con piel de oveja. Así como me traen las hermosas letras, fuiste mi secuestrador, y ahora me he vuelto tu cómplice. Sólo para no sufrir más daño. ¿A qué le tememos tanto? Mis temores están muy lejos, muy apartados de los tuyos. Mi mente no alcanza a ser soñadora, no alcanzaré jamás a entender tus deseos infinitos. Pero soy tu cómplice.
Si pudiera me apropiaría de mi vida para cambiarla y darte lo que quieras. Pero yo, yo no quiero hacerme cargo.
He tenido desde hace días la sensación de una escasez de tiempo de vida.
¿Qué pasaría si me muriese?...
Realmente, todos a continuar con sus vidas. El dolor se hace menos cada vez. Yo, yo ya no soy nadie importante.
Seguiremos entonces con el teatro de la vida.
He vuelto a ser aquella que siempre quiero ser, en todo momento. Separando sentimiento y mente. Nadie puede hacerme nada ahora, nadie me hará nada jamás. Yo así lo he decidido.
Estamos en la misma línea tú y yo sólo para no salir lastimados de alguna forma. Yo me comporto como si no me importara, tú eres la siempre inocente víctima, dos lobos con piel de oveja. Así como me traen las hermosas letras, fuiste mi secuestrador, y ahora me he vuelto tu cómplice. Sólo para no sufrir más daño. ¿A qué le tememos tanto? Mis temores están muy lejos, muy apartados de los tuyos. Mi mente no alcanza a ser soñadora, no alcanzaré jamás a entender tus deseos infinitos. Pero soy tu cómplice.
Si pudiera me apropiaría de mi vida para cambiarla y darte lo que quieras. Pero yo, yo no quiero hacerme cargo.
He tenido desde hace días la sensación de una escasez de tiempo de vida.
¿Qué pasaría si me muriese?...
Realmente, todos a continuar con sus vidas. El dolor se hace menos cada vez. Yo, yo ya no soy nadie importante.
Seguiremos entonces con el teatro de la vida.
Comentarios
Publicar un comentario