Papá...
Estoy escribiéndote no para decirte que todavía te odio,
sólo para preguntarte cómo te sientes, y cómo nos deshicimos de esto.
Cómo esto se deshizo.
¿Estás feliz en este gran amplio mundo?
¿Piensas en tus hijos?
¿Extrañas a tu niña?...
Cuando recuestas tu cabeza, ¿cómo duermes en las noches?
¿Te preguntaste alguna vez si estábamos bien?
Pero...estamos bien.
Estamos bien.
Ha sido un largo y difícil camino sin ti a mi lado.
¿Por qué no estabas allí todas las noches que lloramos?
Rompiste el corazón de mi madre,
rompiste la vida de tus hijos.
No está bien,
pero estamos bien.
Recuerdo los días en que tú eras un héroe en mis ojos.
Pero esas eran solo largas memorias perdidas de mí.
Pasé tantos años aprendiendo como sobrevivir...
Ahora estoy escribiendo sólo para avisarte que todavía estoy viva.
Los días que pasé tanto frío, tan hambrienta, estaban llenos de odio.
Estaba tan enojada...
Las cicatrices corren profundamente dentro de este cuerpo marcado.
Hay cosas que llevaré a mi tumba.
Pero estoy bien.
Estoy bien.
A veces perdono.
Sí.
Y esta vez admitiré que te extraño.
Dije que te extraño.
Comentarios
Publicar un comentario