Dentro de mi, metamorfosis.
Desagradaré.
Y tendré que vérmelas con las explicaciones.
Pero al menos ya tengo paz.
Y los recuerdos ya no me duelen tanto que sea imposible retomar.
Me arrancaré de mi propia tristeza para darle un motivo a mi razón y continuar.
Y añadiré un sueño quebrado a mi lista.
Hoy hablaré con mi conciencia de las migajas con las que me he conformado.
Seguramente tendré lágrimas contenidas en un frasco que abriré con la cabeza en frío, y las dejaré escapar para volver a sentir alivio.
Manejaré mi coraje y lo encerraré bajo llave, para que, llegada la hora, tenga la fuerza suficiente para luchar.
Quizás no pueda borrar esta cicatriz, pero puedo atesorar el intento por sanar la herida.
En la búsqueda del descanso, a punto de bajar el interruptor, hoy he entendido que de nada sirve guardar más que para acumular polvo dentro de este diario.
Aún hay muchas cosas que quiero contarte.
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