Acabo de llegar

y como todos los días hago un repaso mental de lo que ha sido mi día. Afortunadamente he logrado sacarle más de una sonrisa hoy a Álvaro, nuestro antipático ayudante, no sé si es porque me levanté de buen humor (cosa que merece ser nombrada) o porque él ya entiende que no funciona su juego conmigo, hacerse el mala onda ya no le va. Por lo mismo, entiendo un poco más la materia y mañana espero tener mejor resultado en la prueba; no estoy peligrando este año pero tampoco hay que confiarse. He vuelto a mis andanzas con Nicolás, mi hermano de la universidad al que echo de menos desde que partió a Industrial. Un enorme taco en Placeres se hizo nada con nuestras risas en la micro, y aunque de vuelta estuviese el Innombrable de más en el grupo, no me importó. Ignorar su estupidez es lejos lo más sano que pude hacer. Por otro lado, con la Trini productivamente nos pusimos a trabajar en la biblioteca durante la ventana, y salimos muy bien de Ayudantía, satisfechos por haber entendido los ejercicios de inecuaciones (que cómo las detesto!). Una pequeña travesía con Jaime al salir de clases me hace preguntarme si debería juntarme más con él. ¿Por qué escribo éstas cosas? Para asegurarme de que hubo un tiempo en que pude partir mejor. Espero que hoy nada me impida mantenerme. Tengo prueba de matemática mañana y un trabajo gigante por entregar. Sí, los de Gráfico de la Escuela no tenemos vida las últimas semanas antes de salir de vacaciones.

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