Y no recuerdo que me hayan saludado tantas personas en un encuentro como éste. No es que esperara algo, un interés. Sólo, que no me lo esperaba. Personas antiguas, personas recientes. Hechos de la memoria, actos consecuentes a futuro. Sé que no recibí el saludo de quienes hubiera esperado, como familia. Sé que es por mi propio trabajo en esta historia. Agradezco que así sea, me evitan fingir algo que no soy.
Padre, has vuelto a olvidar a tu niñita.
Pero no importa. Ya me acostumbraré. Olvidaré.

Sobraría demasiado si siguiese recordando.




















Hay veinte años por pasar, y veinte formas de saber quién llevará el sombrero.
Hay veinte años por pasar, lo mejor de todo, espero.
Disfruta el paseo, la muestra de medicina.

Luego los frenos, para nosotros, diseñadores falsos. Necesitamos concentrarnos más en lo que el ojo conoce.

Hay veinte años por pasar.
El creyente y el débil, la mejor de las estrellas, y el corazón roto, la piedra.

Hay veinte años por pasar.
El borracho de ponche y el golpe.
El peor comienzo, la parte misericordiosa, el teléfono.


Pero es a ti a quien tomo. Porque tú eres la verdad, no yo.

Hay veinte años por pasar, la era de oro, lo sé.
Pero todo se detendrá, terminará rápido, tú lo sabes.

Hay veinte años por pasar, y algunos amigos, espero.
Sin embargo, algunos podrán sostener la rosa. Alguien sostenga la soga.

Y ése es el fin, y éste es el comienzo de esto.
Ése es el entero, y ésa, la parte de esto.
Ése es el alto, y ése el corazón de esto
Ése es el largo, y ése el corto de esto.
Ése es el mejor, y ésa la prueba de esto.
Ésa es la duda. La duda, la verdad de esto.
Ésa es la señal, y ése, el sonido de esto.

Ése es el regalo, y ése, el truco de esto.
Tú eres la verdad, no yo.

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