No puedo hacer como si nada, pero puedo continuar como si esto no fuera más que una tonta discusión. La magnitud del daño es aún mayor; es posible que con menos palabras, me hieras cada vez más.


Había entonces siempre un sentimiento difuso, un susurrante lamento por no poder estar ahí como quería. Un murmullo bajo mis palabras vacías. Dio el destino con que leyeras el entre líneas, y sin darnos cuenta ya habíamos enlazado todo, pero no te das cuenta de que, profundamente, quieres cortar la cinta.


No puedo entender lo que piensas, jamás lo podré entender si no tengo la conexión que te esmeras por quebrantar.

Y es que, te esmeras sin querer hacerlo realmente.


Vivo día tras día, bajo el ensueño de lo que plantea mi pensamiento, pero fuera de ello estás tú, preguntándome, colocándome en tu tablero de ajedrez, obligándome a elegir una jugada que no quiero hacer, y que no voy a hacer sin pensarla antes.
No me dejaré caer en tu juego.


Voy a aceptar lo que ha venido.
Llorar por sentir lo único que hace es demostrarme que sigo viva.
Aún no me has matado.


Aún no me has dicho lo que tú has decidido.


Pero yo no me doy por vencida. No renuncio todavía.

Comentarios

  1. wuooooo...
    q bkn lo q escribiste...
    dan hasta como escalofríos...
    asi como
    uuuuuuuuUUUuuuuUUUUuuuuuUUUuuuu...
    jajajajaja...

    bye bye

    se me olvidaba...
    me dejaste marcando ocupado con tu post...

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares