Lloré hasta la inconsciencia, y otro poco me quedó en el viaje esta madrugada, entre la oscuridad y las luces del desamparo en las calles vacías. Hoy estuvo presente la extraña niña silenciosa, la de sombras violeta bajo los ojos llorosos.


Doy la vuelta a estas hojas de mi vida y las guardo, traspapeladas con mis otros recuerdos ya ajenos y sin sabor.













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