Estoy entre decir nada y soltarlo todo.
Me han dicho que es mejor no quedarme callada.
Pero en realidad creo que es mejor no hablar cuando no hay nadie afuera que te escuche, que te entienda como tú quieres.
Es un poco egoísta de mi parte.
Pero no me gusta embarrar a los demás...salvo cuando existe un buen motivo.
Y existe, por supuesto que existe.

Me he equivocado con tantas personas...

Creo que mi mayor temor es que acabe por quedarme sola, porque no he sabido comprender, no he sabido lidiar con las personas que se me han atravesado en la vida y he huido pensando que lo hacía mejor así.

Y si no he huido, les he apartado de mi lado, les he obligado a dejarme en paz.

El futuro de la niña que llamo Nowaki en verdad no sé si me importa por curiosidad de saber lo que hace ella ahora que está sola, o por maldad. O por ambas. Desearía en realidad tener la capacidad de reírme de su desgracia. Pero sólo me he quedado aquí, viendo cómo se desintegra lo que ella creía que tenía. Deseo tanto poder reírme...poder aliviar el daño que llevo dentro por su culpa.

Ahora, que si tengo alguien de quien reírme. Porque le he desechado como una cosa cualquiera que ya no sirve, porque es verdad que ya no sirve, y nunca sirvió. Ni siquiera como consuelo. Ni siquiera para sentirme menos sola. Ja! Se siente tan bien pasar por su lado y ni siquiera dirigirle una mirada, sabiendo que me mira estúpidamente, con un coraje que se demuestra en su cara que de pensarla me da risa.
Imbécil.


La soberbia no le gusta a Dios. Es verdad.
Pero es buena cuando alguien te ha hecho daño, y se ha reído de ti, hasta que le pones un alto, y ya no puede basurearte más. Se invierten los papeles.




Sigo pensando que no existe nadie que dome mi carácter.
Soy un gato alerta esperando que me pongan una mano encima para atacar.



Aunque...


Sí. Es posible.
Pero, ¿quién es ella, ahora?


Yo...no lo sabría decir.

Comentarios

Entradas populares