Frío.

Es la profunda sensación de frío la que me ha estado persiguiendo. Entiendo los factores climáticos, la inmovilidad física que me trae este congelamiento. Pero más allá...más allá hay otra cosa.

Quizás tengo mucho resentimiento adentro, muchas mentiras que nadie nunca supo y que quiero gritar de pronto, aunque nadie me esté cuestionando.

No soy un ser que pueda vivir por siempre con la culpa.

E, irremediablemente, soy un ser que sí comete errores, que no sabe lo que hace, pero siempre quiere hacerlo bien, aunque no le resulte, es su mayor deseo. ¡Ese perfeccionismo! El maldito perfeccionismo hasta el día de hoy me corroe la originalidad de mi propio ser.

Hubiera querido no conocer jamás a algunas personas. Es por su culpa que guardo en mi interior tantas falsedades de la vida, tantas visiones estúpidas y mentirosas de mi misma, tanto plagio de mi persona envuelto en las marañas de sus vidas patéticas y sin sentido. Dicen que no hay que culpar a los demás por lo mal que hace uno. Sin embargo, todas las cartas están a mi favor, y soy como un gato que se defiende cuando le amenazan, cuando sabe que corre un peligro. Traiciono, es verdad, me traiciono a mi misma y a quienes saben quien soy realmente jugando este juego. Pareciera que estoy viviendo para juntar los causantes de mi desgracia, pero es la desgracia que ellos me han hecho padecer, este frío que se cuela por cada rincón de mi y me hace sentir hipócrita y mentirosa, incapaz de mantener amistad con cualquiera; ¿quién quiere ser amigo de un ser tan despreciable?

Si tuviera el poder para borrar de mi vida aquellos que nada significan...

Es cierto que en más de algún momento he querido hacerlo con personas que en realidad, lo son todo para mi. En tal caso, me arrepiento de haber pensado estas cosas.

La verdad es que...tengo ganas de hacer desaparecer a alguien. De borrarle, de olvidarle, de obviar su existencia por saber que nunca existió. Pero no puedo hacerlo, por eso es que tengo deseos de matarle.

Mi vida no es lo mismo que era antes de su patética figura atravesando lo que yo solía ser.

Y me duele.

Me duele...de manera sobrenatural, me cansa, me agota, me anula completamente porque sé que no debí haberme siquiera acercado a esa persona.

Yo jamás le quise. ¿Por qué hay que aprender de los errores, pudiendo evitarlos?

No quiero seguir pisando el mismo suelo que él. No puedo dejar que lo haga. Si hay alguien que no merece nada de mi más que odio, es él. Y lo merece, lo merece...

...por hacerme creer que me quería. No es cierto, yo jamás le quise, y él detestó siempre cómo soy. ¿Tendría yo que cambiar por alguien? El querer no es así, no para mi.

Todo eso que pasó son mentiras, una tras otra, apiladas en mi memoria que, aunque frágil, es un arma de doble filo.

No quiero seguir viendo su cara. No quiero ver cómo me ignora, sabiendo que yo debo ignorarle, que yo debo odiarle más que él a mi, ¡¿por qué demonios siempre aparenta?!

Tengo tanto, tanto odio arraigado en mi que...no sé qué hacer con él. No quiero que se me haga ver de manera que me dañe a mi. Necesito hacer algo con él.

La venganza...¿realmente soy capaz?

Por supuesto, si es necesario. Por mi, por mi orgullo.







Quien diría que soy capaz de estar con personas tan distintas...es una búsqueda interminable. Pero no me he cansado de mi niña aún.

Mañana se cumplen 3 meses desde la primera vez que me dijo ''idiota''.

Mi cubo de hielo. Lo único bueno que me trae este frío maldito.

Comentarios

  1. Anónimo9:01 p.m.

    Mujer! tranquilaaaaa, relax...
    te quiero!


    te exo de menoh!

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares