Regresión y olvido
Esta es la realidad de las cosas. No sé porqué te cuesta tanto entenderlo..
Yo..
No quiero discutir, no quiero preocuparme más por ti, no quiero tener más problemas en la cabeza por tu culpa y lo sabes. El problema mayor no lo hice yo, lo creaste tú.
Siempre he pensado que hay veces en que me victimizo demasiado, quizás un poco más de la cuenta. Es por mi manera de ser, de sentir, probablemente.
Tú en cambio...es por mantener a alguien a tu lado siempre. En el borde, querías mantenerme ahí, vigilado o vigilada, porque te da exactamente igual que yo te haya explicado la diferencia.
La última vez que discutimos por lo mismo, entendí que nada de lo que yo diga tiene efecto sobre ti. No te importa nada más que lo que tú sientes, lo que tú quieres, todo lo que tú deseabas era tenerme y no entendías siquiera porqué. Es cierto, no hace falta cuestionarse el querer a alguien, pero no te bastaba conmigo, hay otros más detrás, siempre están ahí y no evitabas siquiera mencionármelos. Al contrario, hacías alarde de todo eso. Y aunque yo te dijera que eso me molestaba, nunca cambiaste. En realidad, es tan tonto de mi parte creer que tú vas a cambiar, y vas a entender lo que me pasa contigo, lo que quisiera que pasara contigo en tu vida común, en la real. No basta con jugar solamente, no basta.
No sé realmente a qué te refieres con que permaneces en soledad. Todos siempre estamos solos, no puedes pretender considerar tu vida solamente si es con alguien más, así no puedes vivir y lo sabes. Pero no, eres necia y lo vas a seguir siendo siempre porque así es como quieres vivir.
Lamentablemente para ti, por mucho que quieras seguir esperando, esperarás sin nada a cambio, pues yo ya me cansé de seguir leyendo día tras día tu agónica lucha fingida contra la vida, tu palabrería.
Sigue odiándome como alguna vez lo hiciste, si es que eres capaz de sentir alguna clase de sentimiento por alguien. Yo no tengo motivos para pensarte, ni para compadecerme de ti. Es por eso que te vas quedando sola, es por eso justamente. Hubo un tiempo en que quise que lo entendieras, porque me sentí tu amiga, de verdad que si. Pero das vueltas las cosas a tu manera y conveniencia, y yo no soy juguete de nadie.
Voluntariamente me declaro incapaz de ayudarte. Me cuesta demasiado cargar con tu ánimo de vivir.
Quisiera que dejaras de esperar, porque no quiero que vuelvas más la mirada hacia mi, no quiero que regreses otra vez, con esa calma que aparenta ser genuina, y en realidad sólo esperas para tirarme todo tu odio a la cara, todo ese rencor que me guardas por ser como soy. Realmente siento tu rencor, tu mayor enfado es conmigo, más que contigo misma como debiera ser. Pero eres una niña todavía, más que yo. Inclusive, más que yo. Y sé que me odias, pero siento que aún así no me dejas ir.
¿Cuántas veces hemos pasado por esto ya?
¿Tiene sentido?
Tus caprichos son exagerados, tu falta de amor propio te consume y eres incapaz de entender que no hay nadie persiguiéndote, es tu propia sombra queriendo quererte. Pero no, no te das cuenta.
Cuánto quisiera que ese odio fuera realmente Odio. No me importaría que me odiaras, me tranquilizaría pensar que hice todo mal, que todo falló y por eso no me hablas. Pero no es así, por eso no estoy en paz, por eso no puedo cortarte de una buena vez. Tu vida es una contradicción. No me hablas...pero tampoco quieres olvidarme. Te he dicho mil veces que si tanto deseas olvidarme, es más simple de lo que estás creyendo bien. Bueno, sería simple si yo obviara el hecho de que sobre todas las cosas, si te enamoraste de mi y nada puedo hacer para que te quites eso de la cabeza y del corazón.
Estoy tratando de obviarlo, porque no es sano, ni para ti, ni para mi. Yo soy débil, y tú lo eres aún más, así que en esta vida no somos compatibles, ni siquiera mi amistad sirve de algo para ti. Todo lo que conoces en la vida son lágrimas. Y no quiero que alguna de ellas sea por mi.
Voy a hacer como si jamás te hubiese conocido. Porque no puedo seguir haciéndome daño a mi tampoco. No tengo el valor suficiente para decirte todo lo que creo de ti, para gritarte en la cara que sé que todas tus mentiras son para mantenerme ahí, y para mantenerte con vida a ti misma. Sin eso, no tienes vida.
La herida que comenzaste a provocar en mi ahora es casi irreparable, pero no quiero más. No quiero hacerte la vida imposible, soy demasiado distinta a ti y deberías saberlo, deberías entenderlo. El agua y el aceite son amigos, comparados a nosotras. Al menos ellos pueden estar uno al lado del otro.
Agradeceré que no me busques... Agradecería en verdad demasiado que no me saludases nunca más, que no tuvieras consideración conmigo.
Hay muchos 'Hiroki' en el mundo. Claro, como tú dices, ninguno ha hecho tan bien el papel. Pero, ¿de qué ha servido, si no sabes entenderlo?
Desearía que encontraras uno más llevable que yo. Lo agradecería.
Que buscaras a alguien que pueda seguir manteniéndote con vida.
Yo estaré muerta para ti, Nowaki.
Comentarios
Publicar un comentario