Constantemente me pregunto si lo que estoy haciendo está bien. Supongo que es común en el humano querer hacer las cosas lo mejor posible, tanto para uno mismo como para los demás. Debo aún aceptar que hay cosas que no Puedo mejorar, porque no Quiero.
Pero ya me da lo mismo. Hacer las cosas bien, ¿para qué? Al final la gente lo único que quiere es algo de ti, de eso bueno que haces.
Estoy sola y extraño un par de personas. Primeramente extraño a mi madre, hace un día que no la veo. Y aunque ella no sabe cómo calmarme ni consolarme, quisiera que estuviera aquí, para sentirme menos sola, quizás.
No he hablado con mi pequeña desde hace ya 5 días; parece que eso me tiene destrozados los nervios. No la encuentro y no sé cómo buscarla.
Sigo siendo dependiente de las demás personas. Pero No de todas.
Las horas van a seguir pasando aquí, no me canso todavía. Tengo sueño, es cierto; debería haber aprovechado este día para dormir, pero tengo la espina de la ansiedad incrustada y echando raíces dentro de mi.
Ayer en la tarde mientras caminaba en un vago rumbo para hacer mis croquis, seguí notando que la gente si o si posa su mirada sobre mi. Aún así sea un segundo; la apartan cuando mi mirada cruza y desestima la de mis vigilantes. Nunca me ha gustado que me miren.
Y no sé si no me gusta estar sola, o si es sólo la sensación de vacío que tengo por no recordar del todo el eco de su voz.
Pero ya me da lo mismo. Hacer las cosas bien, ¿para qué? Al final la gente lo único que quiere es algo de ti, de eso bueno que haces.
Estoy sola y extraño un par de personas. Primeramente extraño a mi madre, hace un día que no la veo. Y aunque ella no sabe cómo calmarme ni consolarme, quisiera que estuviera aquí, para sentirme menos sola, quizás.
No he hablado con mi pequeña desde hace ya 5 días; parece que eso me tiene destrozados los nervios. No la encuentro y no sé cómo buscarla.
Sigo siendo dependiente de las demás personas. Pero No de todas.
Las horas van a seguir pasando aquí, no me canso todavía. Tengo sueño, es cierto; debería haber aprovechado este día para dormir, pero tengo la espina de la ansiedad incrustada y echando raíces dentro de mi.
Ayer en la tarde mientras caminaba en un vago rumbo para hacer mis croquis, seguí notando que la gente si o si posa su mirada sobre mi. Aún así sea un segundo; la apartan cuando mi mirada cruza y desestima la de mis vigilantes. Nunca me ha gustado que me miren.
Y no sé si no me gusta estar sola, o si es sólo la sensación de vacío que tengo por no recordar del todo el eco de su voz.
Comentarios
Publicar un comentario