Y ahora esto...va para ti.

Quería contestarte, pero no alcancé al parecer. Quise apretar ese botón, abrir de esa forma la comunicación que quiero emprender contigo, pero no alcancé, no alcancé. Y tu mensaje me hace sonreir a esta hora... Si, apagué el teléfono, y te dije por qué. No quiero hablar de eso. Pero ahora que lo encendí, tal y como me ordenaste que hiciera, leí tu mensaje. Tu nueva orden. Esa manía tuya de ordenarme cosas, y manía mía de obedecerte. Eres la primera persona que me trata de esa forma, tan inusual y que me está llenando la mente de cosas, porque dudo que en mi corazón pueda haber espacio para sentir de nuevo. Nunca supe si sentí amor?...no lo sé, nunca voy a saberlo. Me conformo con que no te vayas de mi...con que no me dejes, aún sabiendo que nada puede haber entre nosotros, no quiero que dejes de hablarme. Quería tanto escucharte, escuchar tu voz ordenándome...lo deseaba mucho, de veras que si. Más que nada me estás haciendo falta...debería haberte dicho que podías llamarme esta noche, pero no puedo hablar tan tarde. De verdad que te estoy necesitando...
A lo mejor estabas celoso, pero da igual, yo también lo estaba. Y a ti no te importa, así es que, debería importarme a mi?
Has dicho esta noche que yo era tu esclavo, y más tarde me sugeriste que lo fueras tú de mi...mas yo no soy capaz de...no quiero...quiero que tú me ordenes, yo obedecerte. Me agrada tanto...
Y cuando preguntaste si no había dormido por él...
Es que no fue por él, fue por ti...
No quiero que me sigas preguntando nada porque sé que voy a terminar pensándote más de la cuenta. Con pensarte así me basta. Me hace feliz. Necesité demasiado que me contuvieras...y lo hiciste. Y ya no tengo cómo agradecerte.

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