Quizás de resentida, pero no.
Estaba pensando...
Siempre me dicen que haga una cosa o la otra, al final la mayoría de las veces me quedo suspendida en el aire esperando que alguien de verdad me lo diga de corazón, que me ayude en realidad cuando le pregunto algo. No suelo preguntar la opinión de la gente porque no estoy acostumbrada a tomarla, sólo sigo lo que creo que para mi está bien. La mayor parte de las veces este sistema me ha servido, no me arrepiento de no haberle preguntado a nadie sobre mis decisiones, porque en si, cuando me equivoco, aprendo sobre ello. Entonces es como si nunca me equivocara.
Tengo varios nudos que sacar de mi garganta y necesito hallar la forma adecuada de hacerlo...
Escribo siempre tan sinceramente que a ratos me molesto yo misma, o me confundo escribiendo cuando estoy confundida de verdad, o escribo incongruencias o contradicciones. Sigo creyendo, a pesar de eso, que es la mejor manera de volcar lo que siento.
No se me quita de la cabeza el pensar que tengas una idea errónea sobre mi, no porque deba yo convencerte de que así no es, sino porque puede que tengas razón en esa idea y la del error sea yo.
No me siento mal con lo que hago...
Me sentí verdaderamente mal esa vez en que te tuve que mandar varios mensajes disculpándome, como si hubiera cometido el peor de los pecados. Y ni siquiera me acuerdo de lo que te escribí, debe ser porque lo hice para tratar de convencerte. Podrás decir ''a mi qué me importa ahora?'', pero si quieres lees, sino, no. Aquí no obligo a nadie a leerme; es más, desearía -y lo he escrito ya- que a veces no me leyeran. Porque siento que se invade de cierto modo mi privacidad...tal es la sinceridad con la que escribo todo esto.
Después de un tiempo, habiendo pasado por tantas cosas, no me queda más que recordar. Acordarme de lo que fue ese día, de cómo me sentí sabiendo lo que tú sentías. En realidad, era más el miedo que me llenaba de que todo fuera falso, de que hubiera una intención de por medio, y no quería desconfiar de ti...me parecía mal, era como desconfiar de lo que me podías entregar y con los sentimientos no se juega...siempre me repetí eso. Y preferí confiar. Pero como que todo fue al revés...
Al final quien siempre debió desconfiar fuiste tú. Y no estoy segura, pero creo que más de un par de veces lo hiciste, y me preguntabas por qué.
Es que es fácil ilusionarla a una con promesas.
Es fácil hacerle brillar los ojos a una diciéndole cosas lindas.
Pero como siempre dije, yo no soy como son todas, a mi no me llenan la cabeza de pajaritos unas cuantas frases de afecto, por más sinceras que sean. Yo pienso más allá, si quieres, soy paranoica.
El rato que realmente sentí afecto por ti de pronto no fue más, no sé por qué, no sé cómo y no sé exactamente cuándo.
Leí que dijeron de nosotros que ibamos demasiado rápido, que las cosas tenían siempre un curso que seguir, que con esto no se podía jugar a quién entregaba más sentimiento en menos tiempo.
Y no quise seguir entregando.
Y entonces me di cuenta; no necesitaba estar contigo.
¿Por qué?
Quién sabe, quizás no fue suficiente para mi, quizás no me sentí suficiente para ti, quizás nunca te quise o me di cuenta que en realidad no era querer, sino la necesidad de estar con alguien después de tanto tiempo sola, sin que nadie nunca me dijera que era especial.
Es posible que haya estado jugando contigo, lo admito porque en realidad nunca sabré si estuve enamorada de ti realmente, o de la ilusión que me creé de ti, y contigo.
Ya no entiendo para qué tomar distancia de ti.
Si es lo que tú quieres, así será.
Por el momento yo estaba tomando distancia para pensar acerca de, y llego a la misma conclusión. Quizás ese día nunca debió pasar, no en aquel momento, no así.
Ahora a lo mejor da lo mismo, pero era eso lo que tenía guardado, escrito en mil hojas de mi cuaderno, dándome vueltas en la cabeza. No había querido pensarlo, me daba sinceramente lo mismo lo que pensaras de mi. En parte mantengo eso, soy y sigo siendo algo obstinada para mis cosas y...la verdad es que así sé que no hubiera funcionado, porque a ti te importaba lo que a mi no.
Y de verdad que me sentí tonta cuando, allá arriba en la precordillera, todavía pensaba en que cuando volviera me ibas a hablar, me podría disculpar sinceramente contigo y estaríamos como antes...de verdad que fue tonto pensarlo. Porque no tengo nada de qué disculparme, porque así es como soy, como funciono, así como te mostré y así como empezó todo a morirse.
Y es tonto pensar que voy a encontrar a alguien que cumpla todo lo que yo quiero; bien sé que eso no va a pasar nunca, que es cosa de adaptación y conociéndome, no lo voy a hacer, no voy a ceder.
Eso si, formas parte de este tiempo tormentoso que viví este año.
Y, lamentablemente, el tiempo dejó de ser tormentoso justo cuando me desaparecí por un rato del mundo, cuando decidí que no podía echarme a morir, porque lo que viví tan lejos no se me olvida, eso si que no se me va a olvidar nunca.
Lo de antes de ese viaje, que se lo coma el paso del tiempo.
Siempre me dicen que haga una cosa o la otra, al final la mayoría de las veces me quedo suspendida en el aire esperando que alguien de verdad me lo diga de corazón, que me ayude en realidad cuando le pregunto algo. No suelo preguntar la opinión de la gente porque no estoy acostumbrada a tomarla, sólo sigo lo que creo que para mi está bien. La mayor parte de las veces este sistema me ha servido, no me arrepiento de no haberle preguntado a nadie sobre mis decisiones, porque en si, cuando me equivoco, aprendo sobre ello. Entonces es como si nunca me equivocara.
Tengo varios nudos que sacar de mi garganta y necesito hallar la forma adecuada de hacerlo...
Escribo siempre tan sinceramente que a ratos me molesto yo misma, o me confundo escribiendo cuando estoy confundida de verdad, o escribo incongruencias o contradicciones. Sigo creyendo, a pesar de eso, que es la mejor manera de volcar lo que siento.
No se me quita de la cabeza el pensar que tengas una idea errónea sobre mi, no porque deba yo convencerte de que así no es, sino porque puede que tengas razón en esa idea y la del error sea yo.
No me siento mal con lo que hago...
Me sentí verdaderamente mal esa vez en que te tuve que mandar varios mensajes disculpándome, como si hubiera cometido el peor de los pecados. Y ni siquiera me acuerdo de lo que te escribí, debe ser porque lo hice para tratar de convencerte. Podrás decir ''a mi qué me importa ahora?'', pero si quieres lees, sino, no. Aquí no obligo a nadie a leerme; es más, desearía -y lo he escrito ya- que a veces no me leyeran. Porque siento que se invade de cierto modo mi privacidad...tal es la sinceridad con la que escribo todo esto.
Después de un tiempo, habiendo pasado por tantas cosas, no me queda más que recordar. Acordarme de lo que fue ese día, de cómo me sentí sabiendo lo que tú sentías. En realidad, era más el miedo que me llenaba de que todo fuera falso, de que hubiera una intención de por medio, y no quería desconfiar de ti...me parecía mal, era como desconfiar de lo que me podías entregar y con los sentimientos no se juega...siempre me repetí eso. Y preferí confiar. Pero como que todo fue al revés...
Al final quien siempre debió desconfiar fuiste tú. Y no estoy segura, pero creo que más de un par de veces lo hiciste, y me preguntabas por qué.
Es que es fácil ilusionarla a una con promesas.
Es fácil hacerle brillar los ojos a una diciéndole cosas lindas.
Pero como siempre dije, yo no soy como son todas, a mi no me llenan la cabeza de pajaritos unas cuantas frases de afecto, por más sinceras que sean. Yo pienso más allá, si quieres, soy paranoica.
El rato que realmente sentí afecto por ti de pronto no fue más, no sé por qué, no sé cómo y no sé exactamente cuándo.
Leí que dijeron de nosotros que ibamos demasiado rápido, que las cosas tenían siempre un curso que seguir, que con esto no se podía jugar a quién entregaba más sentimiento en menos tiempo.
Y no quise seguir entregando.
Y entonces me di cuenta; no necesitaba estar contigo.
¿Por qué?
Quién sabe, quizás no fue suficiente para mi, quizás no me sentí suficiente para ti, quizás nunca te quise o me di cuenta que en realidad no era querer, sino la necesidad de estar con alguien después de tanto tiempo sola, sin que nadie nunca me dijera que era especial.
Es posible que haya estado jugando contigo, lo admito porque en realidad nunca sabré si estuve enamorada de ti realmente, o de la ilusión que me creé de ti, y contigo.
Ya no entiendo para qué tomar distancia de ti.
Si es lo que tú quieres, así será.
Por el momento yo estaba tomando distancia para pensar acerca de, y llego a la misma conclusión. Quizás ese día nunca debió pasar, no en aquel momento, no así.
Ahora a lo mejor da lo mismo, pero era eso lo que tenía guardado, escrito en mil hojas de mi cuaderno, dándome vueltas en la cabeza. No había querido pensarlo, me daba sinceramente lo mismo lo que pensaras de mi. En parte mantengo eso, soy y sigo siendo algo obstinada para mis cosas y...la verdad es que así sé que no hubiera funcionado, porque a ti te importaba lo que a mi no.
Y de verdad que me sentí tonta cuando, allá arriba en la precordillera, todavía pensaba en que cuando volviera me ibas a hablar, me podría disculpar sinceramente contigo y estaríamos como antes...de verdad que fue tonto pensarlo. Porque no tengo nada de qué disculparme, porque así es como soy, como funciono, así como te mostré y así como empezó todo a morirse.
Y es tonto pensar que voy a encontrar a alguien que cumpla todo lo que yo quiero; bien sé que eso no va a pasar nunca, que es cosa de adaptación y conociéndome, no lo voy a hacer, no voy a ceder.
Eso si, formas parte de este tiempo tormentoso que viví este año.
Y, lamentablemente, el tiempo dejó de ser tormentoso justo cuando me desaparecí por un rato del mundo, cuando decidí que no podía echarme a morir, porque lo que viví tan lejos no se me olvida, eso si que no se me va a olvidar nunca.
Lo de antes de ese viaje, que se lo coma el paso del tiempo.
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