Vacíos
Estoy al límite, entregando más de lo que quizás debería a alguien que no debería. Son muchos los errores que cometo, lo sé. Creo que ahora puedo entender un poco más de lo que sucede con una cuando estás así. No lo había sentido, quizás no como anoche. Tengo tantas cosas revueltas en la cabeza, no sé para dónde ir, o qué pensar de los que me rodean. Me confunden, me hacen bien, me hacen mal, me decepcionan, me hacen amarlos de una manera sublime, me hacen odiarlos a la vez porque pareciera que todos estamos encerrados por la misma causa, y puede que si. Pero ¿por qué? Yo sólo quiero estar bien...un poco mejor de lo que estoy, no estoy pidiendo demasiado...No quiero tener demasiado porque lo desaprovecho, me da miedo tener más de lo que debo tener. Es por eso.
Ayer cuando iba en la micro pensaba mientras dormitaba, una vez más. Tenía muchas cosas en mente, las cosas que teníamos que hacer. Y a la vez había un espacio vacío en mi mente, el que me dejaba cerrar los ojos y desconcentrarme a momentos. Creo que había alguien que traía un aroma familiar, algo que me hizo acordarme de aquel día que parecía no acabar y que terminó porque las amigas aquellas siempre terminan envidiando lo que tienes, y claro, ella era más linda y expresiva que yo. Cosas de la vida. Ahora no me lo puedo recriminar, pero me acordé sin querer...
Pensé cuando llegué a la casa que sería bueno escribir que me había acordado de él. No sé en qué sentido será bueno, porque me pongo un tanto melancólica cuando me acuerdo, más porque hasta la fecha no sé nada de él, y cuando terminamos el colegio lloré mucho en su hombro, y él en el mío.
No sé, no sé. Ya pasó. Herida cicatrizada. El punto es que ya van muchos parches sobre la herida, aún cuando ya está sana.
Tengo un millón y medio de cosas que seguir preguntándole al mundo. Es desgastador tratar de contestármelas, de convencerme de que hay cosas que no puedo saber porque no es momento. Hay muchos caminos que podría tomar, y no sé por dónde seguir. Creo que incluso, tengo un poco de miedo. Se lo dije a aquel que por hoy no me ha rondado con sus mensajes, se lo dije porque no me da nada decirle algo, quizás porque no lo conozco, así que da igual. Aunque en el fondo, probablemente no de igual.
No sé.
Me duele tener tan lejos a las personas que quiero, que quisiera contarles todo. Las palabras escritas son siempre mis aliadas, puedo ser otra persona cuando escribo. Pero no se puede esconder todo detrás de unas líneas, siempre se escapa algo que me delata.
Quiero hablar con él, compulsivamente lo necesito. Lo voy a utilizar hasta que me canse, qué más da, cada cual hace lo que quiere, somos completamente vacíos los dos en este momento, aunque diga que me ama y sepa yo, y él mismo, que eso es una gran mentira, que podemos llorar por dentro de la misma manera, pero no nos conocemos, y eso nos distancia todavía más. Qué bueno sería quedarse con la primera impresión siempre, y amar sólo con eso, poder vivir sólo con eso. Qué bonito sería ser así, sin sombras, sin la opacidad del correr de los días.
Somos dos vacíos, él la luz y desahogo de mis días, yo la sombra que proyecta sus deseos. Cuál de los dos ha puesto más de si en esto...da lo mismo, es sólo un juego. Nuestras vidas son ahora, sólo un juego.
Ayer cuando iba en la micro pensaba mientras dormitaba, una vez más. Tenía muchas cosas en mente, las cosas que teníamos que hacer. Y a la vez había un espacio vacío en mi mente, el que me dejaba cerrar los ojos y desconcentrarme a momentos. Creo que había alguien que traía un aroma familiar, algo que me hizo acordarme de aquel día que parecía no acabar y que terminó porque las amigas aquellas siempre terminan envidiando lo que tienes, y claro, ella era más linda y expresiva que yo. Cosas de la vida. Ahora no me lo puedo recriminar, pero me acordé sin querer...
Pensé cuando llegué a la casa que sería bueno escribir que me había acordado de él. No sé en qué sentido será bueno, porque me pongo un tanto melancólica cuando me acuerdo, más porque hasta la fecha no sé nada de él, y cuando terminamos el colegio lloré mucho en su hombro, y él en el mío.
No sé, no sé. Ya pasó. Herida cicatrizada. El punto es que ya van muchos parches sobre la herida, aún cuando ya está sana.
Tengo un millón y medio de cosas que seguir preguntándole al mundo. Es desgastador tratar de contestármelas, de convencerme de que hay cosas que no puedo saber porque no es momento. Hay muchos caminos que podría tomar, y no sé por dónde seguir. Creo que incluso, tengo un poco de miedo. Se lo dije a aquel que por hoy no me ha rondado con sus mensajes, se lo dije porque no me da nada decirle algo, quizás porque no lo conozco, así que da igual. Aunque en el fondo, probablemente no de igual.
No sé.
Me duele tener tan lejos a las personas que quiero, que quisiera contarles todo. Las palabras escritas son siempre mis aliadas, puedo ser otra persona cuando escribo. Pero no se puede esconder todo detrás de unas líneas, siempre se escapa algo que me delata.
Quiero hablar con él, compulsivamente lo necesito. Lo voy a utilizar hasta que me canse, qué más da, cada cual hace lo que quiere, somos completamente vacíos los dos en este momento, aunque diga que me ama y sepa yo, y él mismo, que eso es una gran mentira, que podemos llorar por dentro de la misma manera, pero no nos conocemos, y eso nos distancia todavía más. Qué bueno sería quedarse con la primera impresión siempre, y amar sólo con eso, poder vivir sólo con eso. Qué bonito sería ser así, sin sombras, sin la opacidad del correr de los días.
Somos dos vacíos, él la luz y desahogo de mis días, yo la sombra que proyecta sus deseos. Cuál de los dos ha puesto más de si en esto...da lo mismo, es sólo un juego. Nuestras vidas son ahora, sólo un juego.
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